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Valla para jardines. Ayuntamiento de Valencia. Year 2019

Hay dos características indispensables en los elementos del mobiliario urbano: utilidad e integración. La utilidad de esta valla es la de proteger determinadas zonas ajardinadas que no deben ser pisadas o invadidas por los perros, para lo cual debe cumplir unos requerimientos mínimos de altura y de tamaño de los huecos. Pero hay otro aspecto funcional que nos interesaba que afecta a los procesos de fabricación y de instalación. Para simplificarlos diseñamos la valla como una serie de módulos que se colocan con una separación entre ellos, de modo que se adapta perfectamente a las medidas del espacio a vallar sin necesidad de soldaduras in situ ni de piezas a medida, ofreciendo, además, la variedad que dan las múltiples combinaciones posibles.

Su integración en el espacio de la ciudad era algo que nos preocupaba mucho porque entendemos que estos elementos deben ser diseñados para poder ubicarse en cualquier escenario urbano sin tomar protagonismo e integrándose en la arquitectura del entorno, teniendo en cuenta la proliferación de barandillas, antepechos o balaustradas metálicas con diferentes estilos que hay en cualquier calle. Nos decidimos por un diseño simple, de líneas rectas, discreto, para buscar su integración, pero con algo más de atractivo que las clásicas y aburridas vallas de barrotes que se repiten sin pausa. Los módulos, con ligeras diferencias entre sí, permiten vallados sin repeticiones, con un cierto ritmo y una cadencia propios.

El juego de líneas verticales e inclinadas de esta valla produce una sensación de movimiento a medida que el observador avanza, y el perfil de la pletina la hace casi invisible cuando se ve de frente desde lejos, donde su presencia como barrera no es necesaria.