Valdecedín

Gráfica para etiquetas de vino. El Capricho Bodegas Gordón. 2020

El auge del “storytelling” es un difícil desafío para miles o millones de empresas que, la verdad, no tienen mucho que contar. Una situación delicada. Y absolutamente opuesta a la que nos encontramos cuando conocimos El Capricho. Ellos no es que tengan una historia, es que son el “storytelling” personificado. Cada gramo de sus productos, cada metro cuadrado de sus instalaciones, cada detalle de su actividad tiene una historia detrás. Una historia ligada a la familia, al esfuerzo personal, a los sueños y desvaríos de algún antepasado, al conocimiento profundo de las tradiciones, al respeto por la tierra, por los animales, por la naturaleza. La mejor materia prima para el mejor “storytelling”. Por eso cuando hicimos la etiqueta de este vino sólo necesitamos escuchar lo que tenían que contarnos. Y dibujamos un estornino con una cereza en el pico. Como siempre, detrás hay una historia familiar, unos recuerdos que traspasan tres generaciones y que, en este caso, se cuentan en la trasera de la etiqueta.